domingo, 18 de mayo de 2008

EL CABALLO DE TROYA (mitología griega)

En los tiempos en que los dioses griegos gobernaban el mundo, existió una hermosa ciudad llamada Troya.
Gracias a la enorme y alta muralla que la rodeaba, esa ciudad jamás había sido ocupada por enemigo alguno. Por tal razón sus habitantes vivían orgullosos de tener un hogar en uno de los reinos más famosos de la tierra.
Troya era gobernado por el rey llamado Príamo, hombre sabio y bondadoso que había resultado victorioso en innumerables batallas, la gran mayoría de ellas defendiendo su ciudad. Su hijo mayor, Héctor, era un guerrero tan sagaz como él. En cambio el menor Paris, era más famoso por sus aventuras amorosas y su belleza que por su destreza con las armas.
En una de sus visitas a la ciudad de Esparta, tuvo la oportunidad de conocer a Helena, la hermosa esposa del rey Menelao. "He conocido muchas mujeres en mi vida pero esa figura y ese rostro parecen pertenecer a una diosa" pensó Paris.
Para suerte de Paris, Menelao estaba a punto de viajar. Sólo una hora después de haber viajado el rey Menelao, Paris se presentó ante Helena diciendo :"Es usted la mujer más hermosa que he visto en mi vida, señora. Si no fuera la reina de este país la llevaría conmigo".
Paris conversó y enamoró a Helena quien cayó rendida en sus brazos , se besaron y decidieron huir hacia Troya.
Luego de varias semanas, Menelao regresó a su reino y no podía creer que un jovenzuelo como Paris se hubiera llevado a su esposa.
"Esta es una ofensa no sólo para mí sino para mi pueblo" así que decidió declararle la guerra a Troya.
La humillación fue tan grande que decidieron ir a la guerra y reunieron una gran flota de barcos cargados con muchos escudos y espadas. Todos eran concientes que se dirigían a una ciudad considerada invencible, pero los animaba saber que tenían muchas armas.
Al arribar lo primero que ven es una gran muralla de Troya y deciden volverla vulnerable. Todos eran valientes pero ninguno tenía la astucia y rapidez de un soldado llamado Aquiles, el cual era un semidios ya que su madre era una diosa.
Cada vez que los aqueos alcanzaban un extremo de la muralla, los troyanos los rechazaban con flechas. En algunas ocasiones el enfrentamiento era cuerpo a cuerpo. Así iban cayendo soldados de ambos bandos.
Está batalla duró muchísimos años. Cuando la luz del día se los permitía, los aqueos hacían lo posible por aproximarse a lo alto de la muralla. Por las noches, los soldados de ambos bandos descansaban pensando en lo que harían, al día siguiente.
Odiseo, el más ingenioso de los reyes aqueos, fue el primero en mostrarse preocupado por el tiempo, por todas partes se escuchaba el descontento entre los soldados.
Fue entonces que a Odiseo se le ocurrió algo que cambiaría el rumbo de los acontecimientos.
Reuniendo a todos los reyes y generales les propuso construir un imenso caballo de madera. "La única manera de entrar a la ciudad de Troya es utilizar el caballo como escondite". Después de varios minutos de discusión, decidieron iniciar la construcción del caballo.
Cuando el inmenso caballo estuvo terminado, los soldados, comandados por Odiseo y Aquiles, se introdujeron en él.
"Los demás vayan a la isla más cercana y espérennos allí hasta que vean arder esta ciudad" - dijo Odiseo. "¡Ahora verán esos troyanos que los dioses están de nuestro lado"¡, gritó Aquiles.
Al día siguiente, los troyanos que vigilaban a sus enemigos fueron testigos de la partida de la flota de guerra y comunicaron al resto del pueblo. Muchos salieron a admirar al caballo gigante. "Parece que se arrepintieron y se fueron dejándonos una ofrenda", decían algunos.
De pronto, un aqueo avanzó hacia ellos y les dijo : "no teman, hermanos troyanos, mis compatriotas se han ido dejándome para decirles que ese inmenso caballo es una ofrenda para el templo de la diosa Atenea.
Los troyanos acogieron al aqueo y se sintieron contentos porque la guerra llegó a su fin. Cuando intentaron introducir el caballo a la ciudad, se dieron cuenta de que para hacerlo debían romper la muralla y así lo hicieron.
En la noche se inició una fiesta que duró varias horas celebrando el triunfo.
En medio de la fiesta, el licor y el cansancio los aqueos abrieron la puerta y bajaron del caballo y sometieron finalmente por sorpresa al pueblo troyano, siendo Príamo obligado a devolver a Helena y así es como triunfa la justicia.
"Los dioses había preferido a los que respetaban las leyes y no a los que se vanagloriaban de su poder".
Título : El caballo de Troya.
Colección : Mitos y leyendas.
Adaptación: Pepita Albarracín y Gloria Gárate.
Editorial:La República.
Año: 2006

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